Yo era fan de Pixar mucho antes de Del revés 2. Porque aunque su primera película, Toy Story, no me pilló precisamente siendo un crío… conectó perfectamente con aquel niño que habitaba y habita en mi interior. Ahora, gracias a Del revés 2, también sé que le encantó a esa viejecita que campa a las anchas por mi torre de control desde hace años y que se denomina nostalgia.
Pixar vuelve a conseguir hacer muchas películas en una, logrando, en mi experiencia personal al menos, generar distintas lecturas a padres e hijo, pero emocionándonos a todos por igual, tocándonos distintas teclas, o, siendo fieles a la película, apretando distintos botones de nuestro cuadro de mando.
