Será eso. Que acabo de regresar de vacaciones tras un largo parón en Agosto y en lugar de exprimirme las bronceadas neuronas en busca de un tema de candente actualidad, he preferido decantarme por un clásico que inunda las redes y hasta los informativos televisivos en Septiembre: un invento de finales de siglo XX llamado “depresión post-vacacional” y que de toda la vida se ha llamado “qué pereza da volver a trabajar”.
O quizás no es eso. Quizás es que la depresión post-vacacional me da la excusa perfecta para hacer la pregunta clave: ¿amas tu trabajo?