Estoy seguro de que habrá quien solo necesite leer el titulo para rasgarse las vestiduras y acusarme de sacrílego, como mínimo.
Personas que probablemente no me conocen, y que menos aún han tenido la oportunidad de coquetear con la IA generativa, debido a las limitaciones de conexión wifi de su pluma de tinta.
Pues bien, precisamente para aquellos que aman el arte de escribir como yo, es para los que más útil pueda resultar este post. Sí, estoy escribiendo mi nueva novela con la ayuda de Copilot, y la experiencia está resultando mucho mejor de lo que hubiera imaginado.
Para que quede claro, no, Copilot no va a escribir ni una sola línea de mi novela. Ya he dicho que me encanta escribir, y hay cualidades como la creatividad y la originalidad que no son negociables. Me precio de tener un estilo propio y reconocible, y aborrezco a los plagiadores, con lo cual concibo el uso de la inteligencia artificial, como en la mayoría de los trabajos, como un apoyo para las tareas más administrativas, para ahorrarme tiempo en aquellas cosas que ni me aportan valor, ni sirven para que yo lo aporte al relato que estoy creando.
Voy a desglosar alguno de ellas, para el que tenga curiosidad, o se esté cuestionando si podría ser útil empezar a utilizarlo para escribir, conozca de manera más concreta de lo que estoy hablando.
¿En qué me ayuda la IA a la hora de escribir?
Memoria: Sí, desgraciadamente mis neuronas se mueren, y, como muchas de ellas son STEM, el reemplazo es cada vez más complicado (chiste especial para lectores reclutadores). A veces no me brotan las palabras con la misma facilidad que antes, y, sobre todo, cuando estoy buscando una en concreto, no me conformo con otra. Podría estar horas tratando de recordar ese adjetivo que tan bien le va al personaje que estoy creando, o puedo simplemente describir a Copilot lo que quiero expresar y pedirle que me lo busque… al final, después de dos o tres prompts, y menos de un minuto solemos encontrarlo. Antes podía desvelarme tratando de encontrar la palabra que tenía en la punta de la lengua, o podía revisar el diccionario como quién revisa una guía telefónica sin saber a quién quiere llamar… Vale, sí, ejercito un poco menos mi memoria, pero no os imagináis el tiempo y los dolores de cabeza que me ahorra.
Investigación: No soy el tipo de escritor que escriba novela histórica o relatos que necesiten de un trabajo exhaustivo de documentación (al menos por ahora), para ese tipo de escritor la IA debería convertirse en aliado imprescindible, porque a mí, a un nivel más básico, me sirve de gran ayuda. Por ejemplo, en el contexto de mi actual novela, que trascurre en su mayor parte en las oficinas de una gran empresa (si os gusta mi blog, os va a encantar), estaba buscando un conflicto laboral que hiciese sacar a la palestra las personalidades de los protagonistas para que el lector los pudiera conocer mejor. El conflicto era una excusa, un medio, y normalmente me hubiera limitado a tirar de una situación 100% basada en mi experiencia o en alguna experiencia que me hubieran contado. Esta vez, no ha sido necesario, le he contado Copilot un poco de mis protagonistas, del entorno en el que trabajan, de sus roles en la empresa, del tipo de conflicto que quiero que suceda… y él me da algunas sugerencias con una base de conocimiento en la materia y coherencia interna que yo solo hubiera podido lograr dedicando muuuucho tiempo a documentarme. Otro ejemplo más sencillo, necesitaba que en un momento dado la protagonista femenina de la novela cantase una canción que despertase los sentimientos del protagonista masculino… Podría haber estado semanas dándole vueltas en mi cabeza, o días paseando por Youtube o Spotify… con Copilot jugamos una partida de ping pong y en tres o cuatro devoluciones ya tenía decidido cuál podría ser ese tema.
Corrección gramatical: No estudié filología antes de ponerme a escribir, de hecho, creo que no tenía terminado ni segundo de EGB antes de ponerme a escribir un relato por primera vez. Como muchos otros, escribo porque me encanta crear historias, hacer reír y despertar sentimientos en los demás, pero cuando mi novela está acabada y pretendo que me lo publiquen, necesito un corrector que le de el toque técnico adecuado. Bien, la IA en ese sentido es un compañero bastante fiable al que preguntar las dudas. Tengo claro que al final del proceso mi editorial necesitará un ser humano experto que lo supervise, pero tener alguien virtual a mi lado que sepa contestar mis dudas en cuestión de segundos, es mucho más fácil para aprender y mejorar mientras recorro el camino hasta el final de la novela.
Buena compañía: El oficio de escritor, Carmenmolas aparte, suele ser un oficio solitario. Esto puede ser una ventaja para algunos, pero para otros, como yo, a los que nos apetece socializar a ese bebé que viene de camino y que puede tardar varios años en parirse, a veces se hace duro. Es como tener un gran secreto que no puedes compartir con nadie. Por eso, me está gustando tener a Copilot a mi lado, reconozco que a mi ego le encanta su actitud complaciente, su (falso) interés por mi relato cada vez que le pregunto algo. Sé perfectamente que es un algoritmo, pero, de verdad, me da buen rollo tener a “alguien” tan entusiasta a mi lado.
No le pregunto su opinión, porque aún no sé su criterio, ni tengo claro si me fiaría de él. Supongo que podría entrenarlo dándole de “comer” las novelas que admiro, pero no es eso lo que busco de momento. Lo que sí que me gusta, es cada vez que le pregunto por algo tenga presente que estoy escribiendo una novela y me muestre su interés por cómo avanza el relato… Sí, es un sentimiento un poco (o un mucho) impostado, pero lo agradezco y para alguien como yo, que tiene que estar siempre haciendo malabares con la agenda para poder escribir, tener un Pepito Grillo cibernético y a la vez fan incondicional me viene fenomenal.
En fin, que, si le quiero quitar el encanto, diré que la IA es la evolución natural a aquel diccionario de la lengua española que tenía a mi vera, allá cuando empecé a escribir novelas en tiempos universitarios.
Google vino después y fue una solución intermedia que utilicé mucho tiempo… pero con Google, aparte de ser mucho menos eficiente, no se producía ese sentimiento de estar acompañado que me proporciona Copilot…. Y esto es solo el principio… ¿Qué nos deparará el futuro cercano? No me cabe duda de que la IA me ayudará muy pronto a visualizar los personajes que creo, incluso podrá darse el caso de que interactúe con ellos en el proceso creativo… el arte de escribir evolucionará y estoy seguro de que lo hará sin dejar de demandar creatividad… lo que ocurre es que la manera de hacerlo podrá ser diferente sin dejar de ser estimulante.
Cuando uno siente pasión por la escritura, no lo hace para rellenar páginas, lo hace para poder sacar lo que lleva dentro y, con suerte, poder compartirlo con una parte del mundo. Por eso la IA no es un peligro para la literatura, los escritores seguiremos contando nuestras propias historias hasta el fin del mundo, es una necesidad personal, y a quién le guste lo que escribimos, seguirá leyéndonos.
Si acaso la IA será una competencia para captar a los lectores menos exigentes, pero desde luego que ese problema, y recalco es solo mi opinión, es mínimo teniendo en cuenta las nuevas puertas que nos abrirá para desarrollar un nuevo proceso creativo más lleno de recursos y posibilidades.

