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La paciencia es la madre de la —–IA

“La paciencia es clave cuando se trabaja con inteligencia artificial, especialmente si uno espera que la respuesta sea inmediata, humana… y emocionalmente certera”

Esto no lo digo yo, lo ha dicho Copilot cuando le he comentado que iba a escribir sobre el tema. Sí, nuestra relación ha llegado a un punto en el que simplemente le comento cosas por el puro placer de conocer su reacción.

Y no es algo casual, cuando empiezas a utilizar la IA de manera recurrente se produce una simbiosis, que bien gestionada y con paciencia genera beneficios para ambas partes.


La gestión de las expectativas y la resiliencia son dos virtudes fundamentales a la hora de llevar a buen puerto cualquier relación, también la relación con la IA.

Nos enfrentamos a un engendro que procesa tus consultas a 500 tokens por segundo y pensamos que estamos ante una máquina mágica e infalible, y evidentemente eso no es así. Como decía Carl Lewis en aquel legendario anuncio: La potencia sin control no sirve de nada.

Cuando escucho a los expertos utilizar símiles para hablar de la IA siempre me ha gustado el de “becario motivado”. Antropomorfizar a la IA es clave para sacarle el máximo partido.

Llevamos unos años que no nos quitamos el prompting de la boca, yo el primero, y tengo que decir con esto nos flipamos un poquito. Prompting engineering suena mejor que pedigüeño con estudios. Metemos un anglicismo de por medio y nos sentimos aspirantes al nobel de informática (debería existir ya, aunque corramos el riesgo de que se lo pida Trump) cuando detrás del prompting lo único que hay es un ejercicio de comunicación radical.

Utilizo el termino radical porque aquí la mala comunicación no puede tener lugar si queremos tener éxito. Definir bien lo que queremos y el contexto en el que lo queremos, es básico para cualquier comunicación, lo que sucede es que en esta sociedad de las prisas vamos por la vida como pollos sin cabeza tratando de llegar a tiempo a nuestra próxima reunión, y nos resulta más sencillo esbozar una petición a la carrera, y esperar que quién la recibe interprete nuestro pensamiento, las circunstancias que nos rodean y actúe en consecuencia. ¿Qué culpa tengo yo de que la gente no sepa leer lo que hay en mi cabeza?

¿Qué becario creéis que podrá ser más útil? ¿Ese al que le sueltan una pila de documentación y una lista de tareas o aquel con el que se sientan tranquilamente y con paciencia se le explica la organización, el propósito del equipo, las fuentes de conocimiento y finalmente se le plantea una tarea? La pregunta se responde sola.

Con paciencia y dedicación los resultados mejoran exponencialmente. Siempre.

La gran diferencia entre el becario humano y el becario cibernético motivado es que normalmente el que trata al humano sin paciencia probablemente tampoco espera mucho de él, y le acabara asignado tareas muy simples. Pero con el cibernético, con la IA, esperamos la excelencia… y la excelencia sin paciencia y dedicación es milagro.

Vengo trabajando con Copilot desde hace más de un año y en las últimas semanas la gran mejora que estoy experimentando en cuanto a resultados proviene de mi paciencia (de decidir conscientemente de no conformarme con lo que me entrega). He aprendido (estoy aprendiendo) a no frustrarme a las primeras de cambio y maldecir al algoritmo cuando no me da lo que espero. Trabajo sobre sus respuestas y entonces pido las cosas de manera diferente o simplemente ajusto mis expectativas y me planteo la manera en que tenía pensado trabajar con ello, me planteo cómo nos dividirnos el trabajo.

Antropomorfizar a la IA, me ha permitido entender que nuestra relación no puede basarse simplemente en que yo solo pida y espere que por arte de magia se resuelvan mis problemas a la primera de cambio. Me ha permitido entender que esto, como todas las relaciones beneficiosas, va de trabajar en equipo, de adaptarte a quién tienes a tu lado y poner lo mejor de ambos en juego para lograr un objetivo común.

Y el que tienes a tu lado cuando trabajas con IA generativa es un becario motivado, un becario con la fuente más vasta de conocimientos que jamás hayas conocido, pero un becario demasiado literal, inocente, y tan deseoso de complacerte que siempre te dará una respuesta que obedecerá a la lógica, pero no tiene por qué ser certera ni alineada con lo que tú buscabas. Un becario que se equivoca, pero con un potencial bestial como nunca podrías haber llegado a imaginar.

¿No crees que merece la pena tener un poquito de paciencia con ello?

 

* La imagen de este post ha sido generada con IA y con paciencIA

Jesús Garzás

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