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Cómo la IA cambiará la formación en el futuro

Hubo una época en que cuando escribíamos sobre el futuro tratábamos de trasladar al lector a un lugar lleno de artilugios voladores y neones, a una distancia temporal que solía medirse en siglos o, como mínimo, en lustros.

Hoy el futuro es una sombra que se cierne sobre nosotros a la vuelta de la esquina, especialmente cuando hablamos de tecnología. Una sombra que puede despertar el miedo a algunos, pero que a otros nos dispara la imaginación.

Estoy de vacaciones de Semana Santa y necesito diversión mientras llueve ahí fuera, así que vamos a jugar a inventarnos escenarios posibles (que no necesariamente probables) para el mundo de la formación cuando la IA generativa desarrolle todo su potencial de transformación.

IA Formación

Lo primero que imagino es que al traje del profesional de la formación no le puede faltar un salacot. La curiosidad y la proactividad serán habilidades imprescindibles, y su principal herramienta de trabajo será el machete, no porque lo necesite para coaccionar a aquellos que se resisten al aprendizaje, sino para abrirse camino entre la maleza (y sobre todo la “bueneza” ) de la innovación.

La formación cobrará más sentido cuando más por delante vaya de las necesidades del trabajador. Acompañar en la transformación, que será una constante en todos los ámbitos, será su principal misión. En las nuevas habilidades y en los nuevos campos de conocimiento será dónde el profesional de la formación pueda aportar mayor valor. Y donde lo presencial seguirá aportando un extra de calidad. Porque cuando hablemos de conocimientos establecidos, o habilidades que lleven ya trabajándose un largo tiempo… como en tantos otros roles de negocio, su misión será hacer las preguntas adecuadas a la inteligencia artificial.

Si la labor de detección de necesidades siempre ha sido importante (aunque muchos la miren de soslayo), ahora será crítica. Será los cimientos desde los que construyamos nuestras peticiones a la IA. Una buena identificación de necesidades y unas instrucciones acertadas a nuestro copiloto artificial nos podrán conducir a una formación personalizada como no se ha visto jamás. Crear un curso de alta calidad a medida podría ser cuestión de horas. La IA podrá (de hecho, ya podría) crear una formación impartida por un avatar calcado al presidente de la compañía hablando perfectamente en distintos idiomas sobre los temas imprescindibles que todo el mundo debe conocer…. Pero, insisto, más allá, del impacto visual, la capacidad de transformación de esta formación dependerá del trabajo previo que se haya hecho para trabajar la información de la que se nutrirá la IA. El dato, una vez más el dato se torna fundamental.

La IA podrá hacer magia, pero la superficialidad o transcendencia de la misma dependerá de la materia prima con la que trabaje: Los datos.

En resumen, escenario probable de formación en un futuro cercano: un 20% de formación más tradicional (y presencial) enfocada en adquirir nuevas habilidades, principalmente tecnológicas o de comportamiento (soft), Nuestros clásicos palabros: upskilling y reskilling seguirán en boga. El 80% de la formación restante será en formatos de autoaprendizaje mucho más personalizados para cada alumno.

Igualmente serán fundamentales los datos cuando hablemos de desarrollo. Tecnológicamente será posible crear itinerarios de desarrollo gamificados completamente personalizados. Evolucionar en tu carrera, será un videojuego en el que para poder pasar de nivel tendrás que adquirir (a través de distintos recursos formativos o experiencias) y demostrar (a través de evaluaciones) nuevas capacidades y conocimientos. En un mundo donde desde hace años venimos trabajando con herramientas de formación y desarrollo que vertebran sus contenidos a partir de los skills (habilidades), la buena definición, y sobre todo la homogeneización de los mismos entre distintas empresas, podrían alimentar a la IA con materia prima para guiar al empleado de la manita hasta su próxima meta profesional.

En resumen, la IA acelerará y personalizará la creación y la ejecución de los planes de desarrollo. Pero ese ahorro de tiempo debería haber sido invertido previamente en la investigación, definición y documentación de lo que realmente necesitamos. Tarea para la cual, el factor (criterio) humano será vital, pero para la que también podremos ayudarnos de un copiloto artificial. Sin esa inversión de tiempo de calidad en los cimientos solamente podremos construir edificios endebles de bonita fachada.

La otra parte que revolucionará la IA será la de la interacción con el alumno. Creo que aún queda tiempo para la incrustación de conocimiento en nuestro cerebro tipo Matrix, pero … ¿Te imaginas un curso en el que no puedas avanzar hasta que tu propio cerebro sea el que verifique a la máquina que el conocimiento ya ha sido adquirido? Los sistemas de IA ya están siendo entrenados para descifrar las imágenes de nuestro cerebro, a medida que la comunicación con las máquinas sea más telepática, para bien y para mal, la comunicación con ellas será más real. Si ahora estamos entrenando modelos con imágenes, quién nos dice que pronto no será con vídeos. No se me antoja imposible que dado un set de conocimientos a adquirir en modo vídeo, sea el propio sistema el que en función de la respuesta de tu cerebro te vaya mostrando los contenidos que te hagan alcanzar poco a poco tu objetivo.

Hay otras cosas más obvias y más inmediatas en nuestra experiencia como aprendiz: transcripción de cursos, recomendaciones en función de nuestros inputs, generación de resúmenes o incluso de pruebas de nivel a partir de un conjunto de materiales de formación en distintos formatos… No cabe duda de que la cosa se pone interesante, y que como diría aquel, el que pestañee tiene la posibilidad de perderse algo importante.

Será divertido leer este post dentro de un año, y comprobar cuantas de estas predicciones se han hecho realidad, y, sobre todo, esto es lo verdaderamente apasionante del mundo actual, ver cuantas de ellas carecen de sentido porque una tecnología más innovadora ha llegado para apartarlas a un lado.

Lo único seguro es que seguirá siendo imposible seguir el ritmo de los cambios si la formación, de una manera más o menos innovadora, más o menos exógena o endógena, no forma parte de nuestras vidas.

Aprendizaje u obsolescencia, esa es tu elección.

*Imagen creada con Microsoft copilot

Jesús Garzás

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