0

Por un 2024 más sostenible

Ya está aquí el 2024. Año nuevo, propósitos nuevos. Y si hay algo que tienen de bueno los propósitos en esencia es que te obligan a afrontar el futuro con una mirada constructiva.

El futuro es ese espacio de tiempo que comienza en el segundo posterior a la lectura de esta palabra y que termina en un punto lejano e indefinido… o no.

Porque el futuro, al menos desde el punto de vista de la existencia humana, sí podría tener un final definido, sobre todo si seguimos consumiendo recursos como si no hubiera un mañana.

2024 sostenible

Consumir recursos como si no hubiera un mañana es la manera más fácil de garantizar que no lo haya.

Toca citar a Einstein para recordar que lo único infinito que hay en este planeta es la estupidez humana, el resto de los recursos pueden llegar a agotarse por el consumo desmedido y muchas veces inconsciente que hacemos de ellos. Por eso mi propósito de año nuevo es empezar a aportar mi granito de arena a la sostenibilidad del planeta luchando por acabar con esa inconsciencia.

La hoja de ruta para alterar la deriva que conduce a la vida en la Tierra a la desaparición tiene como casi cualquier proceso de cambio tres fases claras: concienciación, formación y pasar a la acción.

Confío en mi pasión por la escritura como principal aliada en la primera fase, confío en que mi posición en el mundo de la formación me ayudara en la segunda, y reconozco que tengo dudas sobre mi capacidad para enfrentarme en la tercera fase a mi propia cobardía, y a la falsa comodidad de una inercia llena de hábitos consumistas que te proporcionan placeres efímeros a los que nos resulta difícil renunciar. Una inercia constantemente espoleada por intereses privados hasta tal punto que hemos llegado a perder de vista del único interés común a todo el mundo: la supervivencia.

Aunque parece que cuesta que nos entren en la cabeza, las cuentas son claras y sencillas: cuanto más consumes menos queda. Y cada recurso natural agotado tiene trágicas consecuencias en el resto del ecosistema al que pertenece…. Al que pertenecemos.

En lenguaje científico, nos vamos a la porra.

No son sensaciones, ni predicciones hechas al tuntún, son cálculos científicos basados en los distintos escenarios que podemos afrontar en función de nuestros comportamientos, en función de si actuamos con mayor o menor responsabilidad respecto al lugar donde habitamos.

Y lo primero que he descubierto desde mi todavía escaso conocimiento en temas de sostenibilidad, es que el daño en algunos casos ya es inevitable, y lo que está en nuestras manos es minimizar la cuantía de este y retrasar al máximo su llegada.

Eso es lo primero que tenemos que meternos en la cabeza, el sentido de urgencia. No dejemos para mañana lo que podamos hacer hoy, si queremos que haya un mañana donde procrastinar sí sea una opción.

Yo lo tengo claro, mi propósito de este 2024 es aprender más sobre sostenibilidad, recurrir una vez más a la formación como paso previo a la transformación. Aunque ahora mismo no sepa demasiado, ya tengo claro que hay muchas cosas que están en nuestras manos que demandan poco esfuerzo y que tienen alto impacto en el planeta: cambiar hábitos alimentarios, opciones más eficientes de uso de la energía, poner freno al consumo innecesario… Pequeños pasos para contribuir a cambiar una tendencia que nos conduce a un futuro poco halagüeño para nuestra descendencia. Pasemos a la acción, estamos a tiemps de sentirnos orgullosos de la herencia que dejemos a los que vengas después.

green earth planet by Yon ten from Noun Project (CC BY 3.0)

Jesús Garzás

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *